El mercado de los alquileres habitacionales cambió de forma radical en el último tiempo. Dejando atrás las rigideces que paralizaron la oferta en años anteriores, hoy nos encontramos en un escenario de libertad contractual, donde la previsibilidad y los acuerdos mutuos volvieron a poner propiedades en circulación.
Tanto si sos propietario y buscás una renta segura, como si sos inquilino buscando tu próximo hogar, estas son las reglas de juego vigentes bajo el Código Civil y Comercial que tenés que conocer:

  • Libertad en los plazos: Ya no rige la obligación estricta de los 3 años. Las partes pueden acordar la duración del contrato que mejor se adapte a sus necesidades (por ejemplo, los tradicionales 2 años o incluso menos si hay motivos específicos).
  • Actualizaciones claras: El índice de ajuste (ya sea el ICL, el IPC de inflación o el que elijan) y la frecuencia de los aumentos (bimestral, trimestral, cuatrimestral) se pactan libremente al inicio. Esto evita sorpresas y permite que ambas partes planifiquen su economía.
  • Moneda de pago: Los contratos pueden celebrarse en pesos o en moneda extranjera (como dólares), manteniendo la validez legal del acuerdo de principio a fin según lo acordado en el documento escrito.

El dato de rentabilidad: Para los propietarios, este nuevo marco de estabilidad ha impulsado los retornos residenciales en zonas de alta demanda, alcanzando rendimientos anuales estimados por encima del 6%. Alquilar con un contrato bien redactado y equilibrado es, hoy más que nunca, sinónimo de tranquilidad y resguardo patrimonial.